Chito, el grande
Homenaje al maestro-niño Alejandro Cussiánovich por sus 90 años de vida
El 3 de noviembre el maestro Alejandro Cussiánovich Villarán, más conocido como “Chito” cumplió 90 años y las celebraciones continuarán. No es para menos. Es un maestro de escuela primaria, sacerdote católico, teólogo de la liberación, acompañante incansable de las niñas, niños y adolescentes que trabajan, intelectual orgánico y mucho más. Un ser humano grande y generoso.
Cuando Chito nació la escuela no era universal, pública ni gratuita, hoy tampoco lo es del todo. En 1935, el Perú era más racista que hoy por eso durante su niñez en un barrio miraflorino, fue mal visto por juntarse con los niños hijos de la "servidumbre" y a su madre no le importaron las habladurías. Así nos lo contó en uno de los tantos homenajes ¿Será que reconocer las clases sociales y zurrarse en ellas fueron los primeros síntomas de un alma rebelde? También nos contó que siendo un joven inquieto por andar agrupándose con otros jóvenes en la política llegaba a casa más tarde de la hora prometida y su madre lo esperaba detrás de la puerta, no para castigarlo o escuchar sus excusas, sino para recordarle que había faltado a su palabra. A través de esas anécdotas comprendimos que su madre fue su primera maestra, pero no la única.
Ser una persona con genialidad, rebeldía, fe y una militancia a toda prueba con las poblaciones más humilladas y despreciadas en la sociedad, no es lo que más destaca en Chito, tampoco los cientos de textos producidos o las tres distinciones “Doctor Honoris Causa” otorgadas por la Universidad Federico Villarreal, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad de Manizales (Colombia) en reconocimiento a sus aportes. Lo que más destaca en él, es la enorme capacidad de escuchar y aprender de la experiencia con aquellos a quienes la sociedad solo sabe mirar en su precariedad, me refiero a las niñas, niños y adolescentes que trabajan.
En 1976 promovió con la Juventud Obrera Cristiana-JOC la conformación del Movimiento de Adolescentes y Niños Hijos de Obreros Cristianos – MANTHOC, y desde entonces el nombre de Alejandro Cussiánovich está estrechamente vinculado a las niñeces que trabajan. Es en su caminar con ellas y ellos como florecen sus aportes al pensamiento social impresos en su prolífica producción en torno al “protagonismo de las infancias”, a quienes reconoció y valoró como sujetos sociales y políticos que transforman realidades, mientras los demás solo veían niños pobres, carenciados y peligrosos.
Al calor del movimiento de las niñas y niños trabajadores y durante el periodo del Conflicto Armado Interno, el sufrimiento de los pueblos indígenas y los desplazamientos forzados abrieron paso a una nueva perspectiva conocida como “la pedagogía de la ternura”, alimentada por la teología de la liberación, la educación popular, y los aportes de las organizaciones feministas. Una obra indispensable para pensar la educación de las niñas, niños y adolescentes en el hogar, en las escuelas y en todo territorio. Más recientemente, se ha comprometido con una comunidad de pensadores de todo el mundo para denunciar cómo el capitalismo contemporáneo subyuga imperceptiblemente a las niñeces y juventudes imbuidas en los sistemas tecnomediados, las marcas que está produciendo en sus subjetividades e identidades y los impactos en todas las dimensiones de sus vidas a propósito de la masificación de las plataformas de streaming, las redes sociales y el uso desmedido de la Inteligencia Artificial. Una situación emergente a la que denominan “desborde de la explotación económica”.
Celebrar los 90 años del querido Chito es mucho más que un acto de reconocimiento o una expresión de cariño, es una llamada al hombro o una espina en el zapato para recordarnos que esas niñeces y adolescencias que a muchos incomodan porque trabajan, están en calle, son indígenas, y a quienes suele verse con lástima, constituyen una fuerza vital transformadora, cuyas voces tenemos que escuchar, con quienes debemos dialogar, y a quienes debemos respetar por sus aportes a la sociedad.
Feliz cumpleaños maestro querido y gracias por tanto.